El reparto de los fondos para políticas activas de empleo ha abierto otra fisura en el desportillado casco de las relaciones entre el Gobierno central y la Junta de Andalucía. Un desencuentro más en una lista de conflictos y agravios que no ha parado de crecer en los últimos meses. La financiación autonómica, los menores migrantes no acompañados, los conciertos de la dependencia o hasta el impuesto a la banca. No hay asunto que no sirva de combustible para caldear el ambiente político. Y el paro no iba a ser menos. El Gobierno andaluz de Juanma Moreno (PP) ha aceptado a regañadientes un reparto de los recursos destinados a la formación de desempleados y el reciclaje laboral de trabajadores que...
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