El 1 de enero de este año 2025, lo que era un secreto a voces se convirtió en realidad en
Barcelona. Siete años después de que saliera adelante la
Ordenanza de terrazas en la Ciudad Condal, el ayuntamiento empezó a ponerse serio y dijo basta a
un elemento que muchos establecimientos tienen en sus terrazas durante los meses de invierno.
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