Comprar un
regalo para una comunión puede ser un quebradero de cabeza. Entre lo que piden los niños, lo que pueden pagar los padres, y lo que realmente merece la pena, encontrar el equilibrio no es fácil. En este caso, el niño lo tenía claro: quería una
Nintendo Switch. Y no una imitación rara, ni una consola que se quedara obsoleta a los dos días.
Quería la de verdad. La buena.Seguir leyendo...