La renovación de
Hansi Flick es una excelente noticia. Lo ha merecido después de una temporada extraordinaria en la que su actuación ha sido clave para lograr los éxitos. El primer año de un entrenador acostumbra a ser bueno y el cuarto acostumbra a ir de bajada. Normalmente tres años son los ideales, aunque depende de muchos factores. El juego del
Barça esta temporada ha sido más vertiginoso que sólido, más pasional que cerebral, más divertido que aburrido y con mucha más adrenalina que depresión. Los objetivos conseguidos son impecables. Pero, como recordó el propio
Flick hace poco, “falta mejorar” algunas cuestiones para la temporada que viene.
Seguir leyendo...