Fernando Alonso acabó el GP de Emilia-Romagna con un gran enfado con la suerte. No le acompañó en Imola, en una carrera en la que salía 5º por su gran clasificación y el buen paso adelante de las primeras evoluciones presentadas por Aston Martin esta temporada. Optó por una estrategia complicada, pero está seguro que podía acabar 6º la cita de este domingo. Pero un coche de seguridad virtual arruinó su día al beneficiar a sus rivales.
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