Si no fuera por la red verde de obra que cubre la fachada, nada haría pensar que el aislado y ruinoso edificio de Bravo Murillo, 336, en pleno corazón de Tetuán, tiene los días contados. «En su día pusieron un cartel anunciando que iban a hacer pisos de lujo, pero luego desapareció. Después dijeron que habían llegado a un acuerdo para tirarlo, pero estaban pendientes de un informe por la protección del edificio. Y desde hace un año nadie ha hecho nada. Ni parece que tengan intención de hacerlo», lamenta uno de los vecinos de un bloque cercano, que lleva años viviendo la lenta agonía del inmueble. Sin embargo, la burocracia sigue su curso y va dando pasos hacia delante...
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