No es fácil ponerle la guinda final a una gran historia. Lo saben mejor que nadie los guionistas de series que han muerto de éxito, cuyos capítulos finales fueron siempre masivamente criticados porque nadie se conformaba con poco. También lo sabe
Imanol Alguacil, que decidió terminar la suya, histórica, gloriosa y preciosa, porque no le gustaba cómo estaba quedando el final. Quería seguir ganando y se va porque ha dejado de ganar. Su despedida en casa, al menos, en un último giro, ha podido disfrutarla, y también saboreando un triunfo.
Seguir leyendo...