“Obviamente, no estoy contento", decía
Carlos Sainz al término del
GP de Emilia-Romagna de F1. De nuevo, como ya ha ocurrido en varias carreras, su buen ritmo y velocidad no acabó con la recompensa merecida. El equipo le llamó demasiado pronto, en la vuelta 12, para que realizara su primera parada, con más de 50 giros por delante, para responder a un pit stop de Leclerc. Y eso condenó su carrera.
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