El viernes del GP de la Emilia Romagna era un viernes extraño para
Fernando Alonso. Era de una de las pocas veces que la atención mediática se centraba en su compañero de equipo, en este caso
Lance Stroll. Y es que el canadiense montó todas las mejoras que trajo Aston Martin para la primera cita europea del año mientras que Alonso empezaba el fin de semana en Imola con el mismo coche que en Miami.
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