China y Colombia firman acuerdo histórico que integra al país sudamericano a la iniciativa de la Franja y la Ruta
El presidente Gustavo Petro selló el 14 uno de los acuerdos más ambiciosos de su política exterior: la incorporación de Colombia a la iniciativa de la Franja y la Ruta, el megaproyecto global de infraestructuras liderado por China. Esta decisión marca un giro estratégico en las relaciones del país sudamericano, ampliando las oportunidades de inversión, comercio y cooperación con el gigante asiático.
Durante la ceremonia en el Gran Palacio del Pueblo en Beijing, Petro y el mandatario chino Xi Jinping firmaron un memorando de entendimiento que establece una hoja de ruta para futuros proyectos en sectores clave como transporte, energía y tecnología. Según un comunicado de la Cancillería colombiana, "este paso histórico permitirá fortalecer la infraestructura nacional, mejorar la conectividad y fomentar el crecimiento económico sostenible".
¿Qué implica para Colombia unirse a la iniciativa de la Franja y la Ruta?
La adhesión de Colombia a la Ruta de la Seda implica la posibilidad de recibir financiamiento chino para obras de gran envergadura que antes eran impensables sin ayuda externa. Fuentes del Ministerio de Comercio señalaron que "se estudian proyectos en infraestructura ferroviaria, puertos y telecomunicaciones, que modernizarán el país en la próxima década".
Esta decisión también responde a un cambio de enfoque diplomático de Gustavo Petro, quien busca diversificar los socios estratégicos más allá de Estados Unidos. Hasta ahora, Colombia era el único país importante de América del Sur que no formaba parte de la iniciativa. "El ingreso de Colombia es simbólico y estratégico para China, pues consolida su influencia en la región", opinó el analista internacional Jorge Restrepo.
¿Cómo afecta esta decisión las relaciones con Estados Unidos?
La aproximación de Colombia a Pekín ocurre en un momento de tensiones globales, donde la administración de Donald Trump presiona a sus aliados para que se alejen de las inversiones chinas. La Cancillería colombiana, sin embargo, aseguró que esta nueva alianza "no es excluyente" y busca complementar, no reemplazar, las relaciones históricas con Washington.
Sin embargo, expertos advierten que habrá consecuencias. "Estados Unidos observa con recelo la expansión de China en su tradicional esfera de influencia", explicó Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Wilson Center. El propio Donald Trump manifestó su descontento en declaraciones recientes, calificando la adhesión de Colombia como un "grave error que debilita la seguridad hemisférica".
¿Qué beneficios y riesgos enfrenta Colombia con esta alianza?
La firma del acuerdo promete beneficios palpables, pero también expone a Colombia a riesgos económicos y geopolíticos. El embajador de China en Bogotá, Zhu Jingyang, afirmó que "la participación en la Franja y la Ruta traerá prosperidad compartida y desarrollo sostenible". No obstante, críticos advierten sobre la posibilidad de endeudamientos onerosos y pérdida de autonomía.
Según datos de la Cancillería colombiana, se priorizarán proyectos con condiciones de financiación transparentes y sostenibles. En ese sentido, el gobierno de Petro pretende aprender de las experiencias de otros países sudamericanos que ya participan en la Ruta de la Seda. “Queremos construir una relación basada en la equidad y el respeto mutuo”, declaró el ministro de Relaciones Exteriores, Luis Gilberto Murillo.