Desde hace un par de meses, una construcción de madera ha aparecido en el foso del castillo de San Fernando, en Alicante. No forma parte de ninguna iniciativa municipal ni de una actividad cultural: la ha levantado a mano José Díaz, un jubilado de 66 años que acude cada día a este rincón a pasar el rato con sus dos perros. Poco a poco la caseta se ha convertido en un punto de encuentro para otros habituales de la zona, sobre todo los que, como él, van acompañados por sus mascotas.