No basta con mirar el calendario para entender la imagen que dejó Anoeta este martes. No es solo que el partido se disputara un 14 de mayo, martes laborable, a las ocho de la tarde. No es solo el rival. La realidad es más profunda, más amarga.
La Real Sociedad se ha desconectado de su gente. Y su gente, harta, empieza a devolver el gesto con la frialdad de la indiferencia. 25.124 espectadores ocuparon asiento en las gradas de un estadio que acostumbra a estar más lleno. Aunque no sea la peor entrada del curso -ese dudoso honor sigue siendo del 20.855 ante el Villarreal-, la cifra evidencia una tendencia preocupante: la afición txuri urdin se está cansando.
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