Aunque a él no le gusta levantar la voz ni hacer un gesto de más, continúa generando un enorme alboroto en el
Masters 1000 ATP de Roma. Su condición de local y número uno mundial que regresa a la competición después de tres meses de sanción por dopaje explicarían ese tumulto que le acompaña en el Foro Itálico.
Seguir leyendo...