El día grande de Feria en mi familia siempre fue el domingo por la mañana. Mis padres trabajaban toda la semana, los niños íbamos a clase de lunes a viernes y para serles sinceros, el ambiente del hogar fue más proclive al incienso que a las sevillanas y eso al final determina la impaciencia que tiene uno en las vísperas de cada acontecimiento. En mi casa había ansiedad en cuaresma pero nunca se celebró una preferia o un lunes de pescaíto por puro desinterés en los farolillos. Nunca tuvimos caseta propia, de esas que llaman auténticas, que suelen tener un único módulo y cada socio tiene hasta su propio armario para guardar sus cosas. La nuestra era colectiva, de las...
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