Una de las tres o cuatro lectoras que todavía me soportan me confía que, a su juicio, los sectores conservadores de la Iglesia, tras rabiar con Francisco durante años, están proyectando de forma desaforada sobre León XIV sus ansias de reconstrucción de la Iglesia, otorgando una importancia desmedida a ciertos 'gestos' puramente formales y analizando sus palabras desde el deseo o la ideología. Sin embargo, no creo que la forma pueda desligarse del fondo, como si fuese una mera excrecencia. Y salir al balcón de San Pedro con la muceta, la estola y la cruz dorada de las que Francisco se despojó, lo mismo que volver a los aposentos del Palacio Apostólico, después de que Francisco se trasladara a Santa...
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