Tríptico del sueño: Red de seda
Publicado por El Taller Blanco Ediciones, circula Red de seda, el más reciente poemario del psicólogo clínico, psicoanalista, novelista, dramaturgo y actor Johnny Gavlovski E.
Por NÉSTOR MENDOZA
Vemos y leemos con frecuencia que a los escritores se les pregunta por sus profesiones y oficios, como si entre aquellas labores profesionales o laborales y la propia creación literaria existiese un puente visible u oculto que uniera ambas trayectorias. Ese puente existe, desde luego, pero no siempre es evidente su estructura. A veces hay que escarbar, ver con suficiente atención esas protuberancias de la escritura. También sucede lo contrario: el lector logra ver con menos dificultad el espesor de ese puente, el metal elegido. Ese parece ser el caso Red de seda, de Johnny Gavlovski E., autor de este poemario, quien además es psicólogo clínico y psicoanalista.
Red de seda está constituido por tres secciones: “15 razones para un insomnio”, “El aullido de Wolf Spider (abril, 2024)” y “Red de seda”. En cada una de ellas, hay dos opciones de lectura: considerar cada una de estas partes como una sumatoria de poemas “independientes”; o sencillamente que cada sección asume un solo poema dividido en partes con un margen prudente de autonomía. Es decir: tres secciones y tres poemas.
Red de seda es un viaje hacia abajo, un tipo de caída, como decía Bachelard respecto a lo sueños. Y esta caída, al menos en la primera parte del libro, está registrada cronológicamente en un sueño de poco más de hora y media: de 2:02 a 3:47 am. En ese tiempo la voz poética (¿voz onírica?) registra distintos pensamientos e imágenes, que por darse en ese trance oculto no dejan de tener su propia lógica. Desde la primera línea ya se indica una sencilla sentencia: “Nunca contemples la desnudez de una flor”. A esta línea se suman visiones que intentan darnos una poética (“el poema” que martiriza a la voz que habla en el texto), la voz que se desdobla (el que duerme y sueña y el que está “afuera”, escribiendo), el breve viaje a una niñez recordada (recreada) en el sueño, las maneras de dormirse, la pregunta por los ángeles del mal (esas “almas sin cuerpo”, al decir de Ortega y Gasset).
La segunda parte parece ser una prolongación de la primera, o más bien la descripción de otro sueño que va tomando cuerpo de pesadilla arácnida. Ahora esta voz que habla y piensa en el poema no está acostada ni estática en la cama, sino que inicia un viaje con movimientos articulados. De manera que ya pasamos de una voz que sigue soñando pero ahora lo hace con más liberación “incorporal” o más bien “corporal”, porque en el sueño el cuerpo sigue siendo cuerpo aunque sea un cuerpo soñado o un cuerpo que se sueña a sí mismo. Aquí sigue el sueño pero es un sueño más teatralizado: “En la butaca del insomnio/incapaz de prender una lámpara/destrozo el escenario”.
Si la primera parte era el registro de un sueño estático y en la segunda el relato de un sueño en movimiento, la tercera parte del libro se trataría de un sueño crítico o en crisis que se desploma: la demolición de las imágenes que no se pueden asimilar del todo, que no se reproducen como sucesiones más o menos meditadas sino como una sensación de vértigo en verso y prosa. La presencia de la araña (el animal y su tela) pudiera justificar este delirio. El mal no es propiamente el acoso de la araña, más bien se trata de la trampa de la tela que tanto se parece al laberinto.
Poemas de Johnny Gavlovski
15 razones para un insomnio
I Prólogo (2:02 a.m.)
nunca contemples la desnudez de una flor
II
un poema (me) asfixia
la oscuridad rasga
mis párpados
fauno tras la cortina
devora las horas que restan
III
silentes movimientos
procuran (no) despertarte
trastorno tus sueños
con mi locura
IV
contemplo mi cuerpo que duerme plácido
mientras los dedos beben tinta
la noche aún es joven
bajo esta sed de escribir
V
ingenuidad del niño
que busca
refugio
en viejas cicatrices
extenuada canción de cuna
no hay descanso en la nostalgia
VI
despojarse de sí
punto de partida
atrapo estos restos
que se cuelan entre las grietas del insomnio
espejismo donde me sueño
VII
la noche respira
inhalan las paredes
exhalan las ventanas
grito silencios
me estrello
contra mi aliento
VIII
¿Cómo limpio el rostro de mi sombra?
IX
la almohada no es suficiente
para contener
este derrumbe
de convicciones
X
cuerpo rígido
con las manos sobre el pecho,
(como si sostuviera un lirio)
me dicen que no lo haga,
que parezco muerto
nadie sabe que sostengo mi corazón
XI
duermo con los lentes puestos para conocer mejor mis pesadillas
XII
le preguntaron a Dios qué hacía en el juicio a Lucifer
respondió: ¿acaso no es mi hijo?
XIII
noches de ahogo
manos que hurgan en laberintos
(por un trozo de papel)
lobo que aúlla a las tres
son las tres
son las tres
poema que (me) desvela
XIV
parto infinito
testimonio de existir
herida abierta
este poema
insomne
XV Epílogo (3:47 a.m.)
no fueron escritos
tal vez
soñados
*Los poemas aquí reproducidos constituyen la primera parte del libro Red de seda (El Taller Blanco Ediciones, Colombia, 2025). Prólogo: Néstor Mendoza.
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