Corea del Norte y Rusia: una alianza estratégica que despierta alarmas en occidente
Corea del Norte vuelve a posicionarse en el centro de la atención internacional, esta vez no solo por sus actividades militares, sino también por el fortalecimiento de su alianza con Rusia, en un contexto marcado por tensiones crecientes en Asia-Pacífico y la prolongación de la guerra en Ucrania.
Pruebas balísticas y simulacros nucleares
En los últimos días, el régimen de Kim Jong Un realizó nuevas pruebas de misiles balísticos de corto alcance, las cuales fueron supervisadas personalmente por el líder norcoreano. Según la agencia estatal KCNA, los lanzamientos simularon contraataques nucleares dirigidos a fuerzas estadounidenses y surcoreanas, en respuesta directa al ejercicio militar conjunto “Iron Mace 25-1”, desarrollado por Seúl y Washington el pasado abril, con el objetivo de coordinar una eventual respuesta a amenazas nucleares en la región.
Kim Jong-un supervisando los ensayos balísticos en Corea del Norte, 8 de mayo 2025
Uno de los misiles alcanzó una distancia de 800 kilómetros, demostrando un alcance considerable en el contexto regional. Las pruebas incluyeron proyectiles similares al sistema ruso Iskander y lanzacohetes de 600 milímetros, ambos con capacidad para portar ojivas nucleares tácticas. Previo a los lanzamientos, se verificó la operatividad del sistema norcoreano conocido como “gatillo nuclear” —el mecanismo que permitiría activar su arsenal atómico—, y se realizaron entrenamientos especializados sobre la transición inmediata al modo de contraataque nuclear.
Kim Jong Un reiteró públicamente que la modernización de la artillería y de las armas nucleares tácticas es esencial para reforzar la disuasión y ampliar las capacidades operativas de las fuerzas armadas norcoreanas. Desde Corea del Sur, el gobierno condenó la acción como una clara provocación y una violación a las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En este contexto, las relaciones entre ambas Coreas pasan nuevamente por un período crítico de deterioro, con fuentes cercanas al régimen norcoreano asegurando que Pyongyang ya no considera que la vía diplomática tenga posibilidades reales de conducir a una eventual reunificación.
El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un revisando parte del arsenal militar utilizado en los ensayos balísticos, 8 de mayo 2025
El factor Rusia: cooperación militar y diplomática
Más allá de las pruebas armamentísticas, la creciente cooperación entre Corea del Norte y Rusia ha encendido nuevas alarmas en la comunidad internacional. En un gesto de gran carga simbólica y estratégica, Kim Jong Un visitó recientemente la embajada rusa en Pyongyang para conmemorar la victoria soviética sobre la Alemania nazi, destacando la importancia de los “lazos históricos y estratégicos” entre ambas naciones. Paralelamente, en Moscú, Vladímir Putin fue visto conversando y abrazando a altos mandos militares norcoreanos que asistieron al desfile por los 80 años de dicha victoria, lo que fue interpretado como un mensaje directo a Occidente.
Según informes de inteligencia occidentales, Corea del Norte ha enviado hasta 12 mil soldados al frente ucraniano para colaborar con las fuerzas rusas, además de suministrar enormes cantidades de munición y misiles. A cambio, Rusia estaría transfiriendo información y tecnología clave para el desarrollo armamentista y nuclear de Pyongyang. Esta cooperación se centra actualmente en cuatro líneas estratégicas:
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El desarrollo de misiles de crucero más maniobrables y difíciles de interceptar.
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La miniaturización de ojivas nucleares, para que puedan ser montadas en cabezas más pequeñas y móviles.
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La construcción de misiles balísticos intercontinentales (ICBM) con capacidad para alcanzar territorio estadounidense.
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El desarrollo de misiles balísticos lanzados desde submarinos (SLBM), lo que ampliaría la capacidad de ataque y evasión de Corea del Norte.
Estos avances, de concretarse, significarían un salto cualitativo en el poder de disuasión del régimen norcoreano y un grave desafío a los equilibrios estratégicos tanto en Asia como a nivel global.
Una alianza más allá del ámbito militar
Sin embargo, la relación entre Moscú y Pyongyang no se limita a la cooperación en defensa. En junio del año pasado, Vladímir Putin realizó una visita oficial a la capital norcoreana, donde ambas partes firmaron un acuerdo de cooperación de amplio alcance que incluye sectores como la educación, la agricultura, la ciencia y el turismo. Este pacto sugiere que el Kremlin apuesta por consolidar una alianza estratégica a largo plazo, en la que Corea del Norte podría desempeñar un papel cada vez más activo como socio político y económico, más allá de su rol como proveedor militar.
Vladmir Putin y Kim Jong-un, en el contexto de una visita de Estado ruso a Corea del Norte, Junio 2024.
Un componente cada vez más relevante de esta cooperación es el ciberespionaje y el cibercrimen de Estado. Distintos reportes de seguridad internacional han alertado sobre el accionar de grupos de hackers norcoreanos, como Lazarus. Estas células se han especializado en robo de criptomonedas, espionaje militar, infiltración de redes financieras e infraestructura crítica, operando como una extensión del aparato estatal de Pyongyang para obtener financiamiento y datos estratégicos, en una forma de guerra híbrida digital.
Todo esto abre la posibilidad de que estemos presenciando una evolución en el rol geopolítico de Corea del Norte, que hasta hace poco era considerado un actor aislado y marginal en el sistema internacional. La combinación de pruebas nucleares, retórica beligerante, operaciones cibernéticas y un creciente acercamiento diplomático con Rusia podría estar sentando las bases para un reposicionamiento estratégico del régimen de Kim Jong Un. En este posible escenario, Corea del Norte no solo reforzaría su capacidad de disuasión regional frente a Estados Unidos y Corea del Sur, sino que también podría aspirar a convertirse en un actor relevante en conflictos globales como el de Ucrania, especialmente si continúa desarrollando capacidades militares, tecnológicas y cibernéticas con respaldo ruso. Se trataría, entonces, de una reconfiguración potencial del mapa de poder, donde alianzas como la de Pyongyang y Moscú complejizan aún más el actual escenario de tensiones globales.