Lo conocen. De cerca. Han prestado servicio como religiosas en la misma diócesis en la que el entonces obispo Robert Prevost, ahora papa León XIV, ejercía su ministerio. Y lo definen como "un hombre bondadoso y educado". No quieren figurar en esta noticia, ni siquiera decir si estuvieron concretamente con su santidad en Chiclayo (Perú), pero sí expresan una alegría inmensa al haber conocido al que fuera su pastor diocesano y ahora será el pontífice que guíe a la Iglesia del futuro.