Desde el momento en el que cayó
Stephen Curry con una distensión en sus isquiotibiales, sabía
Steve Kerr que tenía que inventar algo junto a su cuerpo técnico para que los Warriors sobrevivan en esta eliminatoria contra
Minnesota Timberwolves sin su sustento ofensivo. Y es que el mejor tirador de todos los tiempos se va perder por lo menos tres partidos, algo con lo que será complicado de lidiar para el conjunto californiano pese a su triunfo en el Game 1.
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