"No, no estoy cansado", respondió rápidamente
Fernando Alonso, de forma contundente y sin titubear lo más mínimo tras el GP de Miami de F1, después de pelear en pista al volante de un coche muy pobre, difícil de conducir, que está a años luz del nivel de Fernando, con múltiples debilidades y lejos de los puntos. Acabó 15º pese a que hubo cuatro abandonos.
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