La
Real Sociedad llega al tramo final y decisivo de la temporada 24-25 en un estado cercano al de la depresión. Más aún tras un derbi vasco en Anoeta insípido y sin goles en el que se logró un punto que quizá termine siendo valioso para el objetivo europeo pero que ahora mismo se valora bien poco porque no sabe a nada. Da la sensación de que nada va sobre ruedas ahora mismo en el club.
Roberto Olabe e Imanol Alguacil ya han anunciado que se van a final de curso, otras salidas dolorosas empiezan a intuirse, el equipo no es ni la sombra de lo que era hace no tanto, el juego no emociona y los resultados no llegan, mientras el tiempo se agota y Europa, que está esperando más de lo previsto, está cada vez más difícil. La situación no es buena, desde luego, pero no es todo negativo.
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