Es posible que tengas
algo de dinero apartado en una cuenta bancaria. Puede que no sea una fortuna, pero está ahí: los ahorros de toda la vida, una herencia reciente, una indemnización o simplemente ese colchón que te da cierta tranquilidad. Y probablemente pienses que, mientras no lo toques, no pasa nada. Que está “a salvo”.
Seguir leyendo...