Era ya un Papa cansado . Así lo percibí en nuestro último encuentro, en octubre pasado. Era, a la vez, un Pontífice apurado por implementar más reformas a la Iglesia, seguramente convencido de que su papado se terminaría pronto. Esa mezcla de cansancio y ansiedad lo condujeron a descuidar dramáticamente su salud. Durante todo el invierno boreal que acaba de concluir se lo vio resfriado o con bronquitis, pero, como fue evidente, decidió echar mano al remedio doméstico de los corticoides, que lo hincharon hasta desfigurarlo y no curaron nada. Lo llevaron al hospital Gemeli cuando ya virtualmente se había quedado sin capacidad para respirar. Lo que siguió fue una lenta agonía; él decidió que esa despedida de la vida...
Ver Más