En el Estado de Partidos todo es mentira menos lo malo, siendo ahora lo malo que Aznarín ( «¡váyase, señor González!» ) está enamorado del retrato de Gonzalón («¡a mí ése no me gana!»), medradores, ambos, con los Bush en las guerras de Mesopotamia; Gonzalón con Bush padre, a quien envió una dotación de conscriptos con Marta Sánchez; y Aznarín, con Bushito Chico, a quien sirvió con la llama de Chencho en la ONU para invadir (invasión buena) el emplazamiento del Jardín del Edén. –A Bu, a la señora de Bu y al Busito chico –brindó Cúchares su toro en París al palco imperial, con el emperador, la emperatriz y el heredero, un niño, pues el matador había observado que...
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