Están en un sinvivir –«nada te turbe, nada te espante, todo se pasa»– quienes a deshora se levantan lo que se dice no muy católicos, los unos pendientes de la salud del Papa y los otros, que iban a rezar el rosario a la calle de Ferraz, bandera agujereada en mano, muy Patriots, con la zozobra de ver qué melonada se le ha ocurrido de madrugada, hora española, a Donald Trump. A Joe Biden, como a Francisco, lo retrataban de espaldas para que nadie se percatara de que firmaba sus indultos con Autopen. A Trump, en cambio, se le ve venir, rotulador en mano, haciendo barrabasadas. Así no hay quien descanse. Hay que madrugar para andarse con ojo, valga la...
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