Uno de los argumentos esgrimidos por el juez disciplinario para fijar el aplazado
Barça-Osasuna al próximo 27 de marzo, amparándose en el reglamento de la
RFEF y con el visto bueno de
LaLiga, es que prefieren que el partido se juegue antes porque entienden que entre la 37 y la 38 se adultera la competición al ser las dos últimas jornadas con horario unificado.
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