Haciendo un gran esfuerzo físico,
De Burgos Bengoetxea estuvo siempre muy cerca de la jugada. De hecho, alguna vez incluso estorbó a los jugadores. En su línea habitual, basándose en el diálogo estuvo dando explicaciones a los jugadores de todas sus decisiones. Gracias a una buena aplicación de la ventaja dio fluidez al juego y además no se dejó engañar por varias acciones ficticias de golpes que exageraron algunos jugadores. Su criterio sancionador fue uniforme y correcto. Acertó al no señalar penalti por un ligero agarrón de
Iñigo a
Llorente y también al conceder el segundo gol del
Atlético.
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