La noche del martes 19 de noviembre pasará a la
historia del tenis español y mundial.
Rafa Nadal, tras una carrera de ensueño, disputaba su último partido como profesional y se despedía del mundo del tenis con un acto tan bonito como emotivo en el que no faltó de nada, incluidas las
lágrimas de un
Nadal que no pudo (no debía) contenerse.
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