El arranque de Susana Díaz no es casual. Después de un largo silencio, la expresidenta de la Junta de Andalucía ha tirado al centro de la mesa una carta ganadora: Ábalos estuvo 15 días en un hotel de Sevilla recibiendo a militantes socialistas para invitarles a cambiar su voto en las primarias a favor de Juan Espadas. Esta revelación lleva a dos conclusiones claras: que Ábalos usaba métodos picarescos como número dos del partido con la connivencia de Pedro Sánchez; y que Espadas aceptó las formas sanchistas abnegadamente desde antes de ser secretario general del PSOE en Andalucía. Ahora le vemos masticando la amnistía, el cupo catalán y las afrentas de Puente como quien tiene que digerir piedras. Le vemos...
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