Nada por aquí, nada por allá. Según el guion del sanchismo que está pregonando María Jesús Montero, los ERE fueron un invento de la derecha, que debe pedir perdón. Y Magdalena Álvarez, recién agraciada por el Constitucional, añade que todo fue una «cacería política». Pero ni toda la magia sanchista, que pone y quita condenas por arte de birlibirloque, va a cambiar los hechos. Recapitulemos. La cantidad total malversada, el número de altos cargos de la Junta implicados y la duración del desfalco convierten a los ERE en el mayor caso de corrupción de la historia de España. A Álvarez se le ha condonado el delito de prevaricación con argumentos técnicos y ahora la ponente del Constitucional plantea lo mismo...
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