Las patronales de las empresas envasadoras (Anierac) y exportadoras (Asoliva) de aceite de oliva aseguran que los litros intervenidos por la Junta de Extemadura en el marco de la alerta sanitaria lanzada hace unos días no son representativos. En concreto, la primera semana de marzo la Dirección General de Salud Pública del Servicio Extremeño de Salud (SES) intervino la comercialización de varias marcas de aceite de oliva virgen por no tener registro sanitario , un peligro para la salud pública que fue notificado a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) . La alerta provenía de la denuncia de dos consumidores que adquirieron el producto en dos localidades de la provincia de Badajoz (Extremadura), tras comprobar que el olor y el sabor no se correspondían al aceite de oliva virgen que supuestamente habían adquirido. Entre las marcas afectadas hasta el momento, más de una decena, se encuentran A cebuche, Virgen del Guadiana, Cortijo del Oro, La Campiña de Andalucía, Galiaceite 2022, La Abadía, Villa de Jerez, Don Jaén Aceite 2019, Imperio Andaluz, Los Milagros o Almazara Fernández. Noticia Relacionada estandar No Segunda alerta sanitaria en un mes para personas alérgicas o intolerantes a los componentes de la leche M. L. La Aesan ha advertido este jueves sobre la presencia láctea en una bebida vegetal que se vende en la mayoría de supermercados españoles Las patronales envasadoras y exportadoras de aceite se defienden. En una nota enviada este jueves, aseguran que la alerta alimentaria ha supuesto la inmovilización de 18.000 litros de aceites de marcas «que no tienen relación alguna con las industrias que forman parte de Anierac y Asoliva y que se vendían en mercados escasamente supervisados« , reseñan. Estos 18.000 litros suponen, según sus cálculos « un 0,0005% de los 35 millones de litros de aceite de media mensual que ponen en el mercado nuestras empresas asociadas«. Anierac representa el 80% del mercado. El aceite, de «marcas de toda la vida» Las empresas, «preocupadas por este hecho aislado», han animado a los consumidores a adquirir cualquiera de las marcas existentes en la distribución, «ya que los aceites que llegan hasta los puntos de venta han superado el control de calidad que ha realizado previamente la industria con una serie de pruebas químicas, físicas y sensoriales que garantizan su calidad y pureza; su idoneidad e inocuidad y, sobre todo, su adaptación a la normativa establecida», asegura Primitivo Fernández , director general de Anierac. «Todo esto además se verifica a través de un sistema obligatorio de trazabilidad de todos los movimientos de los aceites de oliva que gestionan las administraciones competentes en el control oficial», apostilla. Para las patronales, « las marcas conocidas de toda la vida son garantía de un producto que cumple todos los requisitos tanto legales como de calidad y aptitud para su disfrute y consumo«. Envasadores y exportadores de aceite han agradecido a las administraciones competentes « la celeridad con la que han actuado para evitar que este producto presuntamente ilegal se mantuviera en la red comercial« y, especialmente, al Ministerio de Agricultura las mejoras introducidas en el Plan Nacional de Control Oficial de la calidad Alimentaria, donde, para el año 2023, se contemplan 697 controles en el sector del aceite, lo que supone un incremento del 6% de las pruebas con respecto al año pasado y además se ampliarán estos controles a un 20% más de los operadores existentes del aceite en la actualidad.