La especie de máscara que recubría parte de su cara acentuaba todavía más el aura de héroe con la que volvió
Ja Morant, no hace tanto el villano que manejaba
pistolas entre la oscuridad, la del club de ‘striptease’, la que se cernía sobre su vida por esos insanos hábitos para manejar
el estrés. Pero hoy, en este hoy en el que la
salud mental está por encima de todo lo demás y se apremia el abrirse, Morant sólo que recibe aplausos. Los que se ganó por contar su problema y se decisión por tratarlo. Los que levantó en masa en Memphis en su regreso a la pista para advertir que sigue siendo él con el añadido de ganarle a los Rockets (130-125).
Nunca dejó de serlo.Seguir leyendo...