Después de un verano en que el club intentó por tierra, mar y aire que se fuera al Manchester United, donde le esperaba con los brazos abiertos
Ten Hag, su anterior entrenador en el Ajax, dispuesto a llegar pagar hasta ochenta millones de euros, que hubieran evitado que
Laporta y compañía hubieran tenido que avalar alguna de las palancas salvadoras,
Frenkie de Jong completó el pasado jueves ante el Villarreal una actuación semejante a las que acostumbraba a ofrecer antes de fichar como blaugrana y que le convirtieron en el mejor centrocampista de Europa en el 2019. Tan solo cabe recordar la dura competencia que hubo entre Manchester City, Paris SG y Barça por su contratación, que pudo cerrarse favorablemente con un viaje a Amsterdam del denostado presidente
Bartomeu que consiguió persuadirle de que viniera al Camp Nou cuando ya había escogido con
Micky, su inseparable pareja, la casa en que iban a vivir en la capital francesa.
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