Max Verstappen no podía ocultar su tristeza por la noticia que se confirmó en
Austin. Justo antes de la clasificación, se comunicó el fallecimiento del dueño de
Red Bull, Dietrich Mateschitz, que poseía el 49% de la marca de bebidas energéticas y era propietario del equipo
Red Bull. Con esa noticia tenía que salir el piloto neerlandés a pista a jugarse la pole, que finalmente fue para Carlos Sainz. Por ello, al bajarse del coche, el bicampeón del mundo de F1 se refirió a la muerte de Dietrich con tristeza, dolido por no haberle podido dedicar la pole, pero esperanzado de poder honrarle este domingo con un triunfo y la consecución del
Mundial de Constructores.
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