A diferencia de otros partidos, el
Real Madrid -
Sevilla lo jugaron los futbolistas y la lluvia, un turista que se ve poco por la capital. Y quizás por eso, por el ambiente húmedo que se quedó en el Bernabéu, ambos equipos mostraron su versión más gris. Aunque suficiente para que uno de los dos saliera sonriendo, que fue el de casi siempre.
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