Desde Barcelona se suele ver el fútbol desde una perspectiva de estilo que a veces puede tender a simplificar o menospreciar el juego menos vistoso, pero más efectivo. Aquello que representa el fútbol directo, el contragolpe y la pegada. El Barça, aunque dolorido por la derrota del miércoles, se sintió reforzado porque su estilo de juego volvió a ser reconocible.
Xavi ha empleado dos meses para levantar a un equipo alicaído y lo está logrando. A pesar de que sigue sin ganar ante los rivales de peso, este grupo ha vuelto a competir y parece mucho más cerca de lograr algo que hace algunos meses. Los regresos de
Pedri o
Ansu Fati han contribuido mucho a la mejora. La actitud es diferente y los agregados de
Ferran Torres y
Alves aportan una calidad de la cual el equipo carecía. Además,
Xavi ha tirado de pragmatismo, por ejemplo, para hacerle un lugar a
Luuk de Jong, muy importante en este tramo, ante la caída de rendimiento de
Memphis.
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