Lo mismo en Dakar que en Madrid. A Sánchez le vale cualquier escenario para desarrollar el único asunto que estos días aparece anotado en su agenda, que no es otro que las elecciones del 4-M. En vez de atender, por ejemplo, a los seis millones de parados (con ERTE o sin él) o a la galopante anemia de la economía nacional, en su cabeza solo aparecen cinco letras y una obsesión: Ayuso. Anteayer, en Senegal, la acusó de mentir y ayer, ya en Madrid, de enredar. Lo dice el mismo que con Arrimadas montó todo el lío de cambiar gobiernos sin pasar por las urnas (su especialidad) que ha devenido en estos comicios. Hablamos del presidente de un Gobierno que...
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