Crítica de «La Llorona»: La almas perdidas
La novedad de este trabajo reside en la incorporación de un elemento fantástico que se nutre de la leyenda de «La Llorona», aquella alma perdida –como reza la famosa canción que cuenta su triste historia- condenada a vagar a perpetuidad por el mundo de los vivos. Su espíritu es o podría estar encarnado por esa enigmática sirvienta que entra a servir en casa de un general condenado pero enseguida indultado por las masacres. La chica no habla mucho, la verdad, pero parece muy relacionada con un elemento primordial (no diremos cual) y contribuye al tormento de la familia, a través de no menos de tres generaciones de mujeres, sobre las que bascula toda la dramaturgia de la función: la mejor con mucho, es la abuela, la esposa del general, que da mucho más miedo que la Llorona titular. Y la clave fantástica, ¿funciona? No estoy muy seguro. Hay muchas escenas demasiado oscuras, el ritmo es moroso, y ya sabemos que no estamos viendo una de sustos; eso sí, la indignación moral por las viejas atrocidades se traduce en unas cuantas imágenes memorables, como esa de las almas perdidas de los indígenas rodeando la mansión como zombis, que hubiera podido firmar Tourneur.
Valoración de ABCPlay
Antonio Weinrichter