Cunde la picaresca de hospedarse un rato en un apartamento turístico para desde ahí ofrecer el alquiler del sitio, como falso propietario, y sacarse así un aguinaldo sensacional. Hay víctimas cándidas que han picado, y la candidez les ha costado más de tres mil euros, con suerte. O sea, un mes de estancia, otro de garantía y otro de fianza. Se trata del ingenio renovado de siempre, que es ofrecerte lo que no es mío. Pícaros así, que venden humo, hemos tenido siempre muchos, y muy virtuosos, en España, hasta anteayer mismo. Читать дальше...