Que el presidente del Gobierno cree que Álvaro García Ortiz es inocente, lo sospechábamos. De ser de otro modo, claro, nos habría ahorrado a todos el bochorno y la anomalía democrática de mantener al fiscal general del Estado en su puesto y encausado. A la más mínima duda, considero, por mucho que aquel le hubiese prometido por el rosario de su madre que es del todo inocente, lo habría cesado inmediatamente. Aplicamos a lo acontecido, pues, la mayor caridad interpretativa de la que somos capaces y concluimos que... Читать дальше...