Micción imposible y otras penalidades
Se atribuye a P. G. Wodehouse la más descacharrante crítica gastronómica de la historia, cuando se le requirió opinión sobre un almuerzo al que había sido invitado. «Si la sopa hubiera estado tan caliente como el vino, el vino hubiera sido tan viejo como el pavo y el pavo hubiese tenido la pechuga de la camarera, el restaurante merecería la pena». No puede ser, de ninguna manera, la Feria una fiesta para gourmets porque no hay milagro que haga funcionar medianamente bien a más de un millar de negocios de hostelería efímeros. Читать дальше...