Primero fue la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, la que, en un arranque de profundo sectarismo ideológico e irresponsabilidad política, afirmó que «prohibiría» la caza y los toros, y luego fue el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, el que, lejos de corregir semejante despropósito, ahondó en la ofensa al tildar de «casposos» a los millones de españoles que practican la actividad cinegética y se declaran amantes de la tauromaquia. Los ataques lanzados por el PSOE y la izquierda en... Читать дальше...