El Foro Económico pronostica un crecimiento del 2,9% del PIB gallego en 2018
La cifra del 2,9% es similar a la que maneja ya la Xunta de Galicia después de revisar al alza sus previsiones, que en principio estableció en el 2,5% en base a los cálculos del IGE. El conselleiro de Facenda Valeriano Martínez explicó la semana pasada en el Parlamento que esperaba un crecimiento ligeramente superior al 2,8%.
Pese a que los datos registrados en lo que van de año, permiten un cierto optimismo en la subida del PIB, durante el segundo semestre podría producirse una «ligera desaceleración», según ha explicado el director del Foro, Santiago Lago. Para la segunda mitad del año se esperan unos elevados precios del petróleo que, de confirmarse, harían que la economía gallega «modere» su evolución, aunque no lo hará «dramáticamente», según Lago. Si los precios cayesen, la economía gallega podría llegar a crecer un 3,1 o un 3,2%, ha considerado el director del Foro.
Cuestionado sobre el trasvase del incremento del PIB al bienestar de las familias, Lago ha recordado que este depende de factores como las rentas salariales y los servicios públicos. Sobre el primero, ha considerado que cree que hay margen para una subida salarial aunque no en todas las empresas. También ha lamentado la debilidad de los agentes sociales para que se pueda establecer una negociación y se ha referido específicamente a la patronal, tanto gallega como estatal, a la que ve «ocupada en sus líos internos» y sin tiempo para «pensar en los problemas del país». Sobre el papel que jugará la administración pública, Lago ha destacado el incremento que sufrirán las nóminas de los funcionarios este año ya que que representan «un porcentaje de población significativo». Para el economista será un «avance significativo».
Lago ha precisado que en la actualidad «todos los motores» de la economía están trabajando, ha destacado el papel de las exportaciones y ha señalado que la administración gallega, que dispone por fin de más recursos en sus presupuestos no está siendo ya un «freno» para el crecimiento económico como sí lo fue en el pasado por las duras exigencias para cumplir el déficit permitido por Bruselas. Sobre el posible impacto en la economía de un mayor gasto de las administraciones en la víspera de un año electoral, el economista ha recalcado que todavía no es «palpable».