Sevilla es la primera gran ciudad española en salir oficialmente de la crisis
En este caso, la Airef ha estimado que en 2018 se producirá un crecimiento de un dos por ciento en las corporaciones locales, aunque no todas han trabajado a satisfacción de este organismo. El informe evalúa el comportamiento de 16 ayuntamientos con una población de más de 250.000 habitantes. Todos ellos juntos tendrán un superávit de 2.179 millones en este ejercicio, 300 más que el año pasado, pero en el caso de Madrid, Palma de Mallorca, Barcelona, Bilbao y Valencia «la Airef aprecia riesgo de incumplimiento del objetivo de estabilidad presupuestaria» porque tienen «ratios de deuda del 200 por ciento de sus ingresos corrientes, remanentes de tesorería negativos persistentes y periodos medios de pago ampliamente superiores a los 30 días fijados en la normativa vigente».
Sin embargo, Sevilla es un ejemplo de gestión en todos los apartados. El truco, según el informe, ha estado principalmente en la existencia de una menor presión para gastar, es decir, en la concienciación por parte de los ciudadanos de que había que apretarse el cinturón, lo que ha permitido al Ayuntamiento ajustarse a la normativa a costa de renunciar a grandes proyectos. Esta fue exactamente la apuesta del anterior alcalde, Juan Ignacio Zoido, que se lo jugó todo a la carta económica. Y ha sido también una de las principales cartas que ha barajado el actual alcalde, el socialista Juan Espadas, que decidió continuar la senda iniciada por su antecesor y será el que recoja los frutos.
Concretamente, Sevilla es la única gran capital española que ha cumplido el objetivo de estabilidad y la regla de gasto impuestos por el Gobierno. Y lo ha hecho, además, reduciendo su ratio de deuda al 34 por ciento. Nadie tiene mejores datos porque las ciudades que están menos endeudadas que la capital andaluza -Barcelona y Bilbao- incumplen uno de los dos compromisos fijados. Y la única que cumple todos los requisitos igual que Sevilla, que es Málaga, tiene una deuda del 73 por ciento. En consecuencia, el informe declara que Sevilla ha salido oficialmente de la crisis y está haciendo los deberes por encima incluso de las previsiones.
El texto recoge que el Ayuntamiento sevillano «cumplió el objetivo de estabilidad de 2017 con superávit de 113 millones de euros y mejorando la previsión». Además, «se prevé el cumplimiento del objetivo de estabilidad de 2018 con un superávit de 81 millones de euros». Igualmente, «cumplió la regla de gasto al cierre de 2017 con un gasto computable de 680 millones de euros, sin superar el gasto máximo de 697 millones». Por último, «desde 2009 mantiene una ratio de endeudamiento por debajo del 75 por ciento de los ingresos corrientes». Por todo ello, la ciudad está preparada para comenzar un periodo de nuevas inversiones. Y no hay ninguna en toda España con mejor situación económica. De hecho, la deuda media nacional es del 47 por ciento de los ingresos corrientes.
En el estudio se aporta un gráfico muy ilustrativo donde se aprecia que Madrid y Barcelona tienen un nivel de cumplimiento de los objetivos de estabilidad económica que está en negativo, mientras que Valencia, Zaragoza, Málaga y Bilbao están en positivo, pero apenas llegan al dos por ciento. Sin embargo, Sevilla aparece como la primera capital con cumplimiento del 17 por ciento. Sólo le siguen, aunque sin llegar al diez por ciento, Alicante y Córdoba.
La peor situación de España, por cierto, la tiene el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera, que se encuentra en un nivel de riesgo crítico -«no se estima posible el retorno a una situación sostenible»- con una deuda del 464 por ciento de los ingresos corrientes. Curiosamente, Andalucía es la comunidad con más ciudades en estado de alarma económica, ya que también están en zona de peligro, según la Airef, Jaén, Algeciras, La Línea, Isla Cristina, Ayamonte, Sanlúcar de Barrameda, Almonte y Granada. Por eso los números de Sevilla son tan sorprendentes y ahora, pasados los años, dan la razón a Zoido por su apuesta y a Espadas por su falta de complejos para continuarla. Ambos le han apretado el cinturón a la ciudad, pero aquí la crisis ya es historia.
Fernando Rodríguez Villalobos - RAÚL DOBLADO
La Diputación también obtiene sobresaliente
Los datos que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal atribuye a la Diputación de Sevilla en 2018 son aún mejores que los de la capital andaluza. De hecho, no hay ningún organismo público nacional que tenga un nivel de saneamiento tan elevado como el que dirige el socialista Fernando Rodríguez Villalobos. El informe de esta entidad perteneciente al Ministerio de Hacienda y encargada del control del cumplimiento de las medidas económicas de ajuste dictadas por Europa y por el Gobierno de Rajoy destaca que la Diputación de Sevilla ha cumplido el objetivo de estabilidad con un superávit de 89 millones de euros y que en este ejercicio esa cifra crecerá hasta los 102 millones. Pero lo más llamativo es su escasa ratio de endeudamiento, que apenas es del 19 por ciento y, además, se debe «a un aval concedido», por lo que se espera que la elimine próximamente.
Sólo hay una administración pública en toda España con mejores cifras. Se trata del Ayuntamiento de Vigo, que cumple todos los requisitos de estabilidad y además no tiene deuda. Pero la ciudad gallega tiene una población de 295.000 habitantes y un presupuesto de 256 millones, mientras que la provincia de Sevilla tiene 1.940.000 habitantes y la Diputación maneja un presupuesto de 430 millones.
Organismos intervenidos
La situación económica es, por tanto, idílica para el ente supramunicipal sevillano, que está a años luz de los problemas que el informe de la Airef detecta en las diputaciones de Barcelona o Valencia, por ejemplo.
El dato es muy tranquilizador porque en otras zonas del país la situación es extrema hasta el punto en que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal recomienda intervenir varios ayuntamientos y diputaciones para que sean gestionados por una comisión de expertos en la que participe la comunidad autónoma correspondiente, a la que se concederá la tutela. Y en el caso de Ayamonte, que no ha facilitado los datos solicitados, el presidente de la Airef, José Luis Escrivá, propone iniciar un expediente sancionar por incumplimiento del deber de colaboración.